domingo, 2 de octubre de 2011

Perchero 'paraGotas'


Esto no es un paraguas cualquiera. ¡No! Es un paragotas. Instálalo fácilmente en tu pared, como si de un cuadro se tratase -pero más seguro- y decora tu hogar con una estilosa y original lluvia (¡de abrigos!).




El paragotas está tapizado (igual que si fuera un sillón) para darle volumen al 'paraguas' y rematado con cordón de seda. En la foto, el combinado Mary Poppins; pero hay muchas más estampados. Sólo tienes que pensar en las paredes de tu casa o en las de la persona a la que se lo quieres regalar.


Y un paraguas sin lluvia es como una merienda sin tostada... Las gotas están torneadas y lacadas artesanalmente. Porque, digan lo que digan, no hay dos gotas iguales. 
Cada gota lleva un mecanismo que te permite colocarla y orientarla en la dirección que quieras y así podrás componer distintos días de lluvia: chirimiri, tempestad, lluvia con viento...
¡Listo! Cuelga tu ropa y siéntate a descansar.
El café lo pongo yo.

La silla Principito



Uno de los libros favoritos de Ota es El Principito. Esta silla contiene muchas de sus frases e ilustraciones; porque todos los adultos necesitan un lugar que les recuerde que fueron niños.



La silla de madera y de estructura metálica es una pieza exclusiva de diseño de Proforma sobre la que hemos ido recreando el mundo del Principio. ¿Eso qué quiere decir? ¡Que no sólo es bonita! Sino de gran calidad y, sobre todo, muy cómoda.


De estructura metálica, acabada en azul plata. 



Totalmente artesanal porque los acabados, la tapicería y el collage son únicos. Así tendrás una sillota con historia... 

"Si por casualidad pasan por allí, no se apresuren, se los ruego, y deténganse un poco, 
precisamente bajo la estrella. Si un niño llega hasta ustedes, si este niño ríe y tiene cabellos de oro y 
nunca responde a sus preguntas, adivinarán en seguida quién es. ¡Sean amables con él! Y
comuníquenme rápidamente que ha regresado. ¡No me dejen tan triste!"  [Fragmento de El Principito]

viernes, 30 de septiembre de 2011

El Mundo de Ota

No hace falta billete de avión para viajar hasta él.
A veces sólo es necesario coger la dirección adecuada.

Estampilla del siglo VI. Nunca supe usar los números romanos.

A veces sólo es necesario un café con leche (algunos dicen que ha de tener espuma), música de fondo y una galleta pequeña. ¡Lo de la galleta sí es fundamental! Y  ZAS, ya estás allí.


Otras veces te sentirás formar parte de él cuando grites a los cuatro vientos (aunque el viento venga del ventilador): Plis, plas, ni lo ves ni lo verás... A mí esto en concreto me apetece decirlo la mayor parte del tiempo, sobre todo a la gente gris.


No da aire pero airea mi cabeza agitando todas las palabras de mi cabezota.



Lo de las onomatopeyas, como veréis, es bastante importante. También los juegos. Si no tienes uno de mesa pues te lo inventas... Todo menos fruncir el ceño.

Por cierto, esto es una Rayuela. Porque El Mundo de Ota está siempre en construcción, entre otras cosas, y es mejor transitarlo a saltos. ¡Alehop!



A veces es suficiente con comer algo dulce, por poner un punto de color (a la foto o a la tripota) a cualquier situación: un broche animando a un vestido tristón, un post-it pegado en el ordenador de casa cuando llegas del trabajo, un pingüino dentro de la nevera dándote el parte del tiempo... ¡Ea! Ya estás allí.



En el Mundo de Ota el tiempo pasa suave. 
También pasa a Tic-tacs
O a golpe de CLIC (como los de estas fotos).




Es muy fácil sentir que has llegado a él entre cuentos.



Y más cuentos.

El cuento de la izquierda, El árbol rojo; el de la derecha, Princesas.

O cuando estás con gente variopinta, especial, luminosa... Te abren un mundo de posibilidades creativas, mejor que cualquier agencia de publicidad. He dicho.


Es un Mundo de cosas bonitas, de detalles, de encanto, de mimos, de "te invito a un café" o a "una siesta".



Es un Mundo de palabras. De papel
...
De puntos suspensivos también.



Modelo 'Los amantes mariposa', un encargo especial

De palabras en sillas, versos en mesillas, verbos en sinfoniers... de Muebles con Historia. 
Y no la de Napoléon, no. Historias o cuentos de toda la vida, o los de la tuya, para que todos los rincones de tu casa tengan algo que contar.